Muñecas sexuales que parecen Humanas

Más allá del reemplazo de mano de obra en trabajos mecánicos y de rutina, las muñecas sexuales que parecen humanas se prueban como acompañantes para adultos mayores

El ser humano es por definición un animal social. Hay quienes son más ermitaños que otros pero, tarde o temprano, el apego social se ve reflejado en muchas de las acciones que realizamos a diario.

Cuando hablamos de muñecas sexuales que parecen humanas, utilizamos el término humanas conscientemente ya que predecimos que dichas muñecas incorporan, aunque de forma incipiente, cierta inteligencia emocional como ya han tratado varias peliculas como “Tamaño Natural” o “NO es bueno que un hombre esé solo ” producidas en España.

Para hablar de una futura inteligencia emocional en las máquinas es necesario asumir que las fases previas en la inteligencia robótica o artificial ya estarán perfectamente implementadas. La inteligencia artificial será parte de nuestras vidas y las máquinas o robots sabrán interpretar datos que originalmente podrían parecer inconexos.

robot sexual ingrid

¿Qué es, entonces, la inteligencia emocional?

Una inteligencia aplicada a robots cuyas decisiones no estarán únicamente basadas en datos estadísticos, sino que sabrán evaluar las repercusiones que dichas decisiones puedan provocar en el ser humano y serán capaces de establecer una causa-efecto basada en elementos no estadísticos como la alegría, la tristeza o el bienestar general. Asimismo, estas futuras muñecas sexuales que parecen humanas, tendrán la capacidad de poder tomar ciertas decisiones que podemos calificar como difíciles pero que se harán por el bien que reportarán.

Igual que podríamos tener muñecas sexuales que parecen humanas, si tenemos un robot en casa que aplica sus recursos, como el conocimiento de datos estadísticos generales y nuestros cuadros médicos y físicos personales, puede llegar un momento en el que nos defienda de aquello que no pudiera ser beneficioso para nuestra salud, incluso de nosotros mismos. En este caso si se comportara con nosotros de una manera diferente a la que se comportaría con otros seres humanos, en similares circunstancias, estaríamos hablando de singularidad robótica.

Podríamos poner el ejemplo en el que todos nuestros electrodomésticos están ya interconectados y los seres humanos no tenemos que tomar decisiones rutinarias pues estas ya son tomadas por nuestros ciberamigos. Nuestra nevera podría tener la inteligencia para pedir toda aquella comida que nosotros le hayamos dicho que pida regularmente si los niveles, por ejemplo, de leche caen por debajo de cierto número de bolsas.

Singularidad de las muñecas sexuales que parecen humanas

La Singularidad es cuando una inteligencia artificial (un robot) es capaz de replicarse y mejorarse a si mismo sin la necesidad de un ser humano. Kurzweil es toda una referencia en la predicción de la Singularidad, hasta ahora ha acertado prácticamente todo.

No obstante, es una locura suponer que el aumento de la potencia de un ordenador es lo mismo que un incremento en la sofisticación, explicó. “Es como decir que si tenemos suficiente papel y lápices, todos podríamos escribir obras maestras como Dostoievski”. Nikolic, investigador del Instituto Max Planck dio a entender que una mejora importante en los sistemas de enlaces neuronales —una red de sistemas informáticos que imitan la forma en que funcionan las neuronas en el cerebro— podría permitir que se alcance algún tipo de aceleración rápida, pero puso en duda que puedan existir incrementos exponenciales autoimpulsados en la inteligencia artificial.

En el caso de poder crear muñecas sexuales que parecen humanas con una IA perfecta, capaz de extrapolar las intenciones que tenemos los humanos, entonces no tendremos de qué preocuparnos. Además, si la inteligencia artificial termina siendo capaz de hacer todo o buena parte de nuestro trabajo intelectual mejor que nosotros, entonces Nick Bostrom asegura que tendremos en nuestras manos el último invento que tendrá que realizar la humanidad.

Si conseguimos crear una IA súper-inteligente, con buenas intenciones, con ética y moral, que no nos haga daño, que nos obedezca, que no destruya a la Humanidad, que funcione con energía solar y que sea servicial… entonces el futuro que se abre ante nosotros es el de Wall-E. En ese momento de singularidad el ser humano ya no tendrá que seguir pensando, innovando, creando, estudiando… el trabajo intelectual lo harán las máquinas. Contando con que del trabajo físico ya se habrán encargado previamente, ya no habrá tareas para las personas.

Estaremos de vacaciones, leyendo, viendo la televisión, haciendo deporte y disfrutando de la vida. Suena muy bien, pero esa sociedad futura se enfrentará a problemas como el desempleo o la obesidad y a debates existenciales profundos. Podremos estar todo el dia jugando a videojuegos, que no se distinguirán mucho de la vida real, y quizás recemos a un Dios digital, a un programa informático, como ya hacen los seguidores de la nueva religión Way to the Future. Que este futuro sea ciencia o ficción depende de nosotros mismos. ¿Hacia dónde vamos como sociedad si seguimos progresando?

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