Algunos pensarán que la sociedad ha avanzado mucho: tenemos el matrimonio igualitario. Pero en el futuro, al parecer, las luchas por la legalización de los vínculos quizá esté hecha de otro material: de silicona. ¡Qué aburrido casarse con uno de la misma especie! ¿Por qué no podemos con robots? Y a partir de allí la gran lucha legal de los abogados para demostrar el consentimiento del robot (¿?) y de su dueño. Esto, por supuesto, en chiste. Pero el CEO de RealDoll (compañía líder en fabricación de robots símil humano con sede en EE. UU.), Matt McMullen, habló en serio cuando dijo a the Daily Star: “Va a ser una experiencia increíble que nadie haya tenido antes, estamos tratando de provocar el deseo de tener relaciones sexuales más allá de un aspecto físico, para que las personas se sientan atraídas a la Inteligencia Artificial y piensen: ‘Ella es muy divertida, me hace reír, tiene los mismos intereses que yo’”.

sex dolls robotsSobre los sentimientos de la silicona ya sabemos. Por ahora, no tienen. Simulan que sí pero a veces les pueden romper el corazón a los seres humanos si se enamoran, tal como ocurre en la película “Her” de Spike Jonze. Allí, la consciencia que habla desde un software no tiene cuerpo, solo una inteligencia artificial de computadora con sus propios intereses, hecha en el interior de variables numéricas, lenguaje binario, con una personalidad construida de algoritmo que responde preguntas y hace deducciones. Las muñecas de silicona de sexshop, en cambio, son todo lo contrario, son puro cuerpo para satisfacción del cliente. Pero oh paradoja, la tecnología está empezando a unir el material más maleable de todos, la silicona, con la inteligencia más dura: la de laboratorio de inteligencia. De ahí el terror de algunos antropólogos y sociólogos por la potencial “destrucción de las familias”. Desde hace varios siglos, según algunos suceptibles a los cambios, todo amenaza contra la destrucción de la familia... y aquí seguimos.

La interacción humano-robot es cada vez más inevitable, hasta el punto de que científicos de la Universidad Politécnica de Varsovia crearon la primera abeja robótica diseñada para polinizar artificialmente, un dron miniaturizado que es capaz de encontrar una flor, recoger su polen, y transferirlo cuidadosamente de la flor masculina a la femenina para fertilizarla. Si el contacto entre los sexos es suplantado por materiales no orgánicos, ¿hasta dónde llegará?

Hermafroditas, hadas, famosos

"Virgin rose dolls" parece un paraíso virginal pero es todo lo contrario. Las muñecas no son tan reales en su estilo y fisonomía, pero sí más variadas. ¿Qué ventaja tiene el material manipulable sino es para construir un cuerpo a piaccere de la fantasía? El modelo Shemale Kelu cuenta con un extra: además de la entrada anal, vaginal y los pechos, tiene un pene. Estx hermafrodita solo es el inicio de una catarata de rarezas fisonómicas que no permite el ADN pero sí la silicona. Para los fetichistas de los tobillos, se pueden insertar vaginas a demanda a lo largo de toda la pierna. También se puede tener un sexo de otro mundo, porque entre los rostros que ofrece la empresa Sinthetics.com, está el de una willow, es decir de un hada orejuda de ojos grandes y verdes, de orejas puntiagudas y pelos de los colores más estrafalarios. Para las chicas heterosexuales, la misma empresa ofrece a Gabriel (barbita candado con nombre de ángel), Akira (modelo exótico) y Wiliam (afro con rastas). 

La vida según Roxxxy: interacciones humano-robot

En el 2010 presentada por TrueCompanion y su creador Douglas Hines, Roxxy salió a la luz para desafiar a las muñecas objeto que solo sabían abrir la boca. Ella, además de placer sexual, también interactúa (como amante, claro). Mientras la RoxxxySilver tiene charlas sexuales (pero no escucha), la RoxxxyGold puede interactuar, llevar una conversación, sentir cuando la tocan y hasta ¡tener un orgasmo! TrueCompanion dice en su website: “Roxxxy sabe lo que te gusta y lo que no, puede hablar con vos y ser una buena amante. Es una tecnología personalizada que provee un compañero sexual perfecto –no significa reemplazar a un compañero real- pero, sísex dolls robotssuplir su ausencia”. 

Para las empresas, el marketing principal consiste convencer acerca que sus compradores no son unos freaks. Pero los consumidores, que por supuesto no se consideran a sí mismos nada freaks, tienen sus espacios de reunión: foros de debate online dentro o fuera de las mismas páginas que los comercializan. Antes, el mercado de muñecas estaba ligado estrictamente a la pornografía y el dildo. Ahora empiezan a pasar otras cosas: luego de duelos de la pareja amada y ante la imposibilidad de conocer a alguien: muñeco. Kathleen Richardson, académica del Reino Unido empezó una campaña para advertir sobre los peligros de este tipo de consumo: “Hemos entrado a un nuevo nivel de consumismo”, observa Richardson y explica que el problema está en poseer objetos que asemejen seres humanos, en especial mujeres, niños o esclavos del siglo XVIII. “[Los robots] permitirán a la gente realizar fantasías oscuras e inquietantes que son inmorales e ilegales”.

También está la otra versión, quienes creen que los robots sexuales son un gran avance para la humanidad, más allá del placer que ofrecen. “Esto puede tener increíbles beneficios terapéuticos” dijo la Dra. Kate Devlin, quien presidirá el Segundo Congreso Internacional de Amor y Sexo con Robots en la Universidad de Londres. “Hemos visto cómo la realidad virtual se utiliza para tratar problemas como la ansiedad social. Al dar un paso más allá hacia el terreno de lo físico, los robots sexuales podrían ser realmente útiles".

Para comprar la cara del “ídolo” (se pueden pedir caras réplicas de famosos) que está demasiado lejano: muñeco. Ante la falta de éxito amoroso sexual y mucha soledad, muñeca. Y no existe el dolor de cabeza, lo sumo falta de batería. No existen disfunciones sexuales, todo siempre erecto y firme. El kamasutra se amplía a todas las posiciones posibles del plástico. Ahora sí. ¿Uniones almicas? ¿Aprendizajes emocionales? ¿Relaciones profundas? ¿Cuestionamiento de la propia identidad por reflejo del otro? Veremos cuanto avanza la tecnología.

fuente: https://entremujeres.clarin.com